A finales de la década del ´80 y principios de los ´90 se empleaba el termino Venezuela Saudí para describir a ese país caribeño como una economía sólida que claramente estaba abandonando la categoría de país del 3er mundo para ser considerado uno del 1er mundo.

La crisis del petróleo de los ´70s le dio un impulso que sirvió para consolidar su posición como un jugador clave entre los países productores de petróleo. El Merey, como se denomina al crudo venezolano de los yacimientos del lago de Maracaibo. Las reservas certificadas y el control de toda la cadena de valor del petróleo, desde los pozos hasta los tanques de nafta de los estadounidenses, le daban a Venezuela una capacidad económica muy por sobre la media Latinoamericana, al tiempo que EEUU la consideraba un socio estratégico en la región y el mundo.

La creciente inestabilidad con conflictos que afectan directamente a países productores de petróleo lo cual va a afectar en forma directa la provisión del recurso al tiempo que va a volver inestables a los países productores en su capacidad de producción y al mismo tiempo a convertirlos en proveedores poco confiables a la hora del cumplimiento de los contratos. Toda la “cadena de volar” se verá afectada, desde los pozos, traslado y comercialización encareciendo los precios relativos.

Hoy Argentina está en una posición histórica en cuanto a la posibilidad concreta de cambiar su matriz productiva y convertirse en un gran jugador en el mundo de los países productores de petróleo y gas, al tiempo que la nueva configuración del escenario geopolítico mundial que la nueva Doctrina Donroe está imponiendo en el mundo, la cual pretende entre otras cosas desarrollar el aseguramiento estratégico de la energía por parte del hemisferio occidental y que en la región tiene a la Argentina como un actor protagónico nos abre esa oportunidad que debemos aprovechar.

El avance tecnológico en la industria de la energía con el desarrollo de la técnica del fracking y el descubrimiento de los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta que hoy se encuentra en pleno crecimiento en cuanto a la explotación y que tiene un estimado de 16.000 millones de barriles de petróleo recuperable, que la convierten en la 2da cuenca de no convencionales del mundo, a las que hay que sumar la cuenca de Palermo Aike con un potencial de 10.000 millones de barriles y la D-129 de Chubut con unos 3.000 millones de barriles posicionarían a la República Argentina en el top 12 de los países con mayores reservas de petróleo del mundo superando cómodamente a Qatar, Brasil y México.

A todo esto, hay que sumarle el gas, que en este caso está directamente asociado al petróleo lo cual también representa un potencial realmente importante en cuanto a reservas y explotación.

Los griegos representaban a la “oportunidad” como una persona que tenía una larga cabellera que le tapaba el rostro pero que era calva en la parte trasera. El mensaje era claro, muchas veces cuesta identificar las oportunidades cuando estas se acercan, pero también es muy difícil sujetarlas una vez que nos han pasado al costado.

De continuar el actual ritmo de inversiones y de desarrollo de las nuevas cuencas a lo que debe sumarse el desarrollo de infraestructura critica, Argentina podría duplicar su producción actual y llegar a 1.6 MM de BDP en un horizonte de 4 a 5 años. A valores actuales esto implicaría prácticamente igualar los ingresos de la agroindustria.

Pero esto no se detiene acá, ya que como mencione renglones arriba, estrechamente asociado al petróleo está el gas y Argentina tiene los mayores recursos de shale gas del mundo. De concretarse las inversiones en infraestructura que están en marcha y la instalación de los buques licuofactores, proyecto de YPF junto a la italiana ENI, en ese mismo horizonte de 4 a 5 años se podría pasar a producir y exportar ente 15 y 20 mil millones de dólares anuales a precio de hoy en día que sumados a los 40 a 50 mil millones que produciría el petróleo superaría ampliamente la producción de todo el complejo agroindustrial argentino.

Este artículo claramente viene a reforzar la idea, que desde hace un tiempo a esta parte vengo impulsando de que el futuro de la República Argentina está en la Patagonia hacia donde debemos volver la mirada y entender que los nuevos “activos estratégicos” están allí porque a lo que puntualmente expongo en este escrito se deben sumar las “tierras raras”, el uranio y la minería de oro y plata, así como el casi inagotable potencial ictícola.

Una oportunidad que quizás nunca se repita y que sin dudas podría apalancar un salto de desarrollo y progreso como el vivido en nuestro país a principios del siglo XX.

La República Argentina es un país que debe retornar su destino histórico como potencia regional y como actor importante en el mundo. Solo necesitamos de la decisión política de hacerlo.

 

Diego Bavio

43 thoughts on “Es posible una Argentina Saudi?

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